Aunque admite que las aplicaciones de terceros tienen acceso al correo electrónico de Gmail, Google asegura que tales programas deben cumplir un exhaustivo proceso de revisión y aprobación. Asimismo, son los propios usuarios quienes autorizan el acceso de las aplicaciones a su correo electrónico.

Recientemente referíamos información de The Wall Street Journal según la cual los empleados de empresas desarrolladoras de aplicaciones, y no sólo las aplicaciones propiamente tales, podían leer el correo electrónico de los usuarios de Gmail. Google ha publicado una detallada respuesta en su blog oficial.

En el texto, la empresa admite que terceros tienen acceso al contenido de Gmail, aunque matiza la información señalando que estas aplicaciones deben cumplir un exhaustivo proceso de acreditación antes de ser aceptadas. “Permitimos que las aplicaciones de otros desarrolladores se integren con clientes de correo electrónico similares a Gmail, planificadores de viajes y sistemas de administración CRM, para que el usuario tenga opciones sobre cómo acceder y usar su correo electrónico. Trabajamos continuamente para investigar a los desarrolladores y sus aplicaciones que se integran con Gmail antes de permitirles acceso general. Asimismo, damos a los administradores de las empresas y a los consumidores individuales transparencia y control sobre cómo se utilizan sus datos”, escribe la empresa.

En su artículo, Google asegura que “antes que una aplicación que no sea de Google pueda acceder a sus mensajes de Gmail, el software pasa por un proceso de revisión de múltiples pasos que incluye un proceso automático y manual de revisión del desarrollador, incluyendo una evaluación de su política de privacidad, para garantizar que sea una aplicación legítima”. Asimismo, Google asegura probar directamente la aplicación para garantizar que esta funciona según su propia descripción.

La empresa recalca que para aprobar su proceso de revisión, las aplicaciones de terceros deben cumplir dos requisitos clave:

1. Representarse con precisión; es decir, no tergiversar su identidad y tener claro cómo utilizan los datos de los usuarios. “Las aplicaciones no se pueden presentar como una sola cosa y hacer otra”, indica Google.

2. Sólo deben solicitar datos relevantes, es decir “aquellos que necesitan para su función específica y nada más”.

Finalmente, Google agrega: “revisamos las aplicaciones que no son de Google para asegurarnos de que sigan cumpliendo nuestras políticas, y las suspendemos cuando sabemos que no lo hacen”.

Google insta a los usuarios a leer, y no aprobar sin más, las pantallas en que los creadores de las aplicaciones presentan las condiciones de uso y el cuerpo del servicio.


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